Redacción

Desde antes que el presidente Felipe Calderón le declara la guerra al narcotráfico a finales de 2006, el método de las organizaciones criminales para hacerse de armas y municiones en México fue y sigue siendo el mismo: comprarlas en Estados Unidos.

Buena parte de las armas estilo militar a las que tienen acceso los grupos criminales en Estados Unidos, son adquiridas por compradores minoristas que obtienen permisos o licencias para portación de uso de armas en ese país, según relatos obtenidos de acusaciones penales en las cortes americanas desde 2006.

Según con información de Milenio, Texas, Arizona y Nuevo México concentran el mayor número de acusaciones formales, citatorios y otros documentos que se han presentado ante los tribunales estadounidenses en los que se aparecen detalles sobre armas de fuego decomisadas en casos de persecución legal al tráfico criminal de armas, que persigue el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos en ese país.

Si bien los casos se reproducen con mayor frecuencia en los estados fronterizos, Violence Policy Center, un organismo que registra y analiza los efectos del tráfico y uso de armas en ambos lados de la frontera, señala que el tráfico y compra de armas y municiones se da en todos los estados de la unión americana a través de redes que se tejen en las ciudades donde la compra de armas es frecuente y mucho más normalizada.

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