Redacción

Ante el Tribunal correccional, una víctima, quien tenía 8 años en el momento de los hechos mencionó en su declaración que el sacerdote Bernard Preynat, entonces vicario-capellán scout cerca de Lyon, lo tocaba como un salvaje.

El sacerdote era admirado por los padres fieles de la diócesis que le confiaban a sus hijos, en la parroquia o en campamentos en el extranjero.

Pero, en 2015 varios ex scouts rompieron la “ley del silencio” y acusaron a Preynat ante la justicia. Estas iniciativas fueron silenciadas por la Iglesia católica de Francia, lo que finalmente provocó la condena del cardenal Philippe Barbarin, en marzo de 2019, a seis meses de prisión en suspenso.

Según la víctima, las jóvenes presas del ex sacerdote, a veces se sucedían en la misma habitación. Llamados por el sacerdote con el pretexto de que lo ayudaran con algo (un modus operandi frecuente en su caso), la víctima recuerda haberse cruzado a su llegada con un niño pequeño, que huía de la habitación donde se encontraba Preynat.

Ante las víctimas, desde el comienzo de su juicio, Preynat reconoce parcialmente los hechos y pide perdón. El padre, asegura haberse confesado como un “pecado”. Pero, el sacerdote que lo confesaba, lo absolvía y lo animaba a no recaer.

Se constituyeron diez partes civiles en el juicio y 35 víctimas fueron escuchadas, aunque varios de los hechos han prescrito.

Con información de Milenio.

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