Le dicen el traidor.

Dicen las malas lenguas que muchos diputados locales siguen con la idea de vivir eternamente del hueso y aunque aún tienen una encomienda ya sueñan con tener un puesto en el futuro.
Este es el caso del diputado priísta, Marco Polo Aguirre Chávez, quien ha comenzado a hacer públicas sus intenciones de ser el candidato del PRI a la presidencia municipal de Morelia.
Aguirre Chávez ha construido su carrera a base de traiciones y a pesar de haber presentado solo dos iniciativas en los dos años que lleva la actual legislatura piensa que puede llegar a gobernar la capital de Michoacán.
Actualmente, Marco Polo es únicamente recordado por los priistas como el político que se atrevió a traicionar a cambio de una curul en el Congreso Local a Fausto Vallejo Figueroa quien fue su mentor político y quien dicen aún recuerda a Aguirre Chávez cuando con una facha muy humilde llegó a pedirle su apoyo.
A la sombra del Virrey Alfredo Castillo fue que de forma meteórica creció sin tener mayor mérito que haberse prestado a la comedia de sacar de la escena pública a Vallejo Figueroa y otros priistas que en ese momento eran incomodos para la cúpula del partido y de la presidencia de la República.
Hoy, ya sin Castillo Cervantes como su protector, sin un solo voto en las pasadas elecciones a su favor ya que llegó por la vía plurinominal, con un pobre trabajo legislativo y con el apodo de traidor Marco Polo Aguirre Chávez piensa que puede ganar Morelia algo que hasta al más amargado le genera risa. ¿Qué le hace pensar al legislador que los morelianos le van a dar la confianza a quien ha sido un gris diputado en Michoacán?
Tal parece que el diputado del PRI olvida la frase del gran Julio César quien dijo “Amo la traición, pero odio al traidor”
Ni modo, ya lo mordió la viborita feliz.

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