Deshielo ártico traería nuevos virus

La evidencia salió de un lago en Canadá. A partir de una muestra genética recuperada de un cuerpo de agua al norte, conocido como Hazen Lake, científicos locales determinaron que los eventos de deshielo cada vez más poderosos podrían ocasionar un derrame de virus provenientes del Ártico. Con eventos de derretimiento más violentos a causa del cambio climático, estas infracciones podrían llegar a huéspedes al norte, y alcanzar otras regiones del mundo rápidamente.

Jane Goodall tenía razón al advertir que, si perpetuamos nuestra relación irrespetuosa con la naturaleza, más pandemias azotarán nuestro planeta. Como primatóloga de más de 5 décadas de trayectoria, sabe bien que la reducción de especies y de ecosistemas limitará las barreras biológicas naturales que contienen a los virus y otras enfermedades zoonóticas.

Con el retroceso de los glaciares en el Ártico sucede algo similar. Un equipo de científicos canadienses estudió la muestra recuperada del cuerpo de agua más grande en el Ártico de su país, y determinaron que los virus generados por el deshielo son capaces de infectar a nuevos huéspedes en el norte. Potencialmente, no estamos preparados para contener este tipo de enfermedades, ya que no conocemos su impacto y las consecuencias que pueden tener.

Dirigido por la Universidad de Ottawa, el estudio sugiere que el cambio climático es la causa común de estos desastres naturales. A partir de recolectar sedimento del suelo del lago, se analizó el ARN y ADN de las muestras. Ahí, se encontraron firmas de virus y sus huéspedes potenciales, «incluidos animales, plantas y hongos», según escriben los autores para BioRxiv. Con cada vez más deshielo, estas enfermedades se transportarán a otras partes del mundo con las corrientes oceánicas, teniendo así un impacto global.

Como consecuencia de las alzas en la temperatura global, Audreé Lemieux, autora líder del proyecto, asegura que el deshielo no es la única preocupación. Por el contrario, la migración de especies de insectos al norte —como los mosquitos— potencia la transmisión que estas nuevas enfermedades virales.

Al momento de buscar ambientes menos calurosos, intentarán llegar al norte del planeta. Así, cuando llegue el invierno se trasladarán a otras regiones de la Tierra, acarreando las enfermedades consigo. Este comportamiento, advierte Lemieux, “podría tener un efecto dramático en el Alto Ártico”.

El problema es que estas especies generalmente no se encuentran ahí. Al introducirse a un nuevo ecosistema, como especies invasoras, desequilibran a toda la cadena alimentaria del ecosistema. Al desbordarse los lagos como consecuencia del deshielo, estos virus saldrán de los cuerpos de agua y se instalarán en nuevos huéspedes. De esta forma, la comida de los insectos migratorios también estará infectada.

Cuando ellos se trasladen a otras partes del mundo, cargarán con estas enfermedades y, eventualmente, los virus llegarán a los seres humanos. Después de años de explotación irresponsable de los recursos naturales, el cambio climático no sólo se ha convertido en una crisis ecológica, sino sanitaria también.