Michoacán.- Dicen las malas lenguas que Antonio García Conejo, el hermano del gobernador de Michoacán, sigue utilizando su puesto en el Senado de la República para convencer a los pocos cuadros políticos con los que cuenta el Partido de la Revolución Democrática de que lo apoyen en su idea de heredar el puesto que dejará en dos años Silvano Aureoles Conejo.

Según las lenguas viperinas, el hermano menor de Silvano, ve con buenos ojos la idea de alargar el periodo de gobierno tal y como si fuera una monarquía.
Hasta el momento el trabajo legislativo de Antonio García Conejo ha servido de poco o nada para los michoacanos, en los meses que el pariente de Silvano tiene el cargo son pocas las cosas que se conocen de su labor en el senado.

Cuando García Conejo visita Michoacán, únicamente ha sido para acompañar a su hermano en actos luctuosos o para respaldarlo en las acciones que al grupo en el poder de la entidad convienen. Es decir, cuestionar o descalificar a quien haga críticas en contra de su hermano mayor.

En uno de sus últimos encuentros en la tierra que su hermano gobierna, Antonio García Conejo cuestionó las acciones del Gobierno Federal, quien propone un recorte al presupuesto destinado al turismo; sobre ello el perredista dijo que es necesario dotar de más recursos económicos a la industria del turismo en el país, ya que representa la tercera fuente en la economía; sin embargo, la federación está contemplando reducir el presupuesto para este rubro un 42 por ciento. Si bien es cierto que se requiere el dinero para atraer el turismo, el consanguíneo de Silvano no ha hecho ninguna crítica, mucho menos un exhorto, a su hermano para que afine su estrategia para generar una imagen más atractiva para Michoacán.

El PRD dice que el hermano del Gobernador es su carta fuerte para conservar el poder en Michoacán, pero otros dicen que no es más que un cartucho quemado que difícilmente podrá convencer a los habitantes de la entidad a votar por él.

Ni modo ya los mordió la viborita feliz.

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